El comino es originario del este del Mediterráneo y Asia Occidental hasta la India, aunque hoy se cultiva en todo el mundo. La semilla tiene un intenso olor y sabor, debido a su alto contenido en aceites. Es corriente en la cocina hindú, pero también se usa como especia en el norte de África, Oriente Próximo, China y Cuba, en los abonos, el sofrito, el garam masala, el curry y el bahaarat. Es estomacal, carminativo, antiespasmódico, galactogog, sedante y relajante muscular. Sobre el sistema digestivo, tiene efectos muy parecidos a otros carminativos con sabor a anís, como el hinojo, el anís o el alcaravea, y es especialmente carminativo y sedante, recomendado en las flatulencias, las digestiones lentas, los cólicos, los dolores abdominales , etc. Las infusiones de comino ayudan a acrecentar la leche en las madres lactantes.