Se trata de un tipo de fermento que permite obtener la cerveza a partir de la malta.
Queda depositado en el fondo de los tanques de maduración y almacenamiento de la cerveza en frío. Una vez limpia y seca, ya es apta para su consumo.
Aunque se obtiene de la elaboración de la cerveza este producto no contiene alcohol.
Es rico en proteínas de alto valor biológico en mayor proporción que el germen de trigo y la soja, e incluso superior al valor proteico de la carne; por este motivo es muy adecuando en dietas vegetarianas y veganas.
Su contenido en vitaminas del grupo B estimula el sistema inmunitario, ayuda a mejorar el estado de la piel, uñas y el cabello, y el sistema nervioso.
En el embarazo es muy recomendable por su alto contenido en ácido fólico.
Aumenta la absorción de los hidratos de carbono incrementando el nivel de energía.
Su alto contenido en Cromo lo hacen indicado en diabetes, obesidad y en personas que sufren ansiedad por el dulce.
Ayuda a regular los niveles de azúcar (glucosa en sangre).
Mejora los estados anémicos gracias a su contenido en hierro y es un alimento ideal para los adolescentes ya que aparte de otros nutrientes aporta Zinc que es el mineral clave en el cambio hormonal y en casos de acné.
La dosis habitual es de 2-3 cucharadas al día distribuidas en las diferentes comidas
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