La avellana contiene hasta un 62% de grasas, pero se trata en la mayor parte de grasas monoinsaturadas, principalmente ácido oleico, y poliinsaturados, lo que confiere a la avellana un beneficioso efecto cardioprotector. Además de grasas, las avellanas aportan proteínas y fibra, con lo que no sólo nutren sino que contribuyen a regular el tránsito intestinal. Son una buena fuente de minerales como calcio, fósforo y magnesio, indispensables para el crecimiento, así como de manganeso.
Además contienen sustancias antioxidantes como la vitamina E. Para su perfil nutricional, se indican en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como para los niños que se encuentran en época de crecimiento. Por otro lado aportan pequeñas cantidades de ácido fólico.
Selva del Camp (Tarragona)