La sal marina se obtiene por evaporación del agua de mar. Su composición es de un 86% de cloruro sódico y trazas de oligoelementos como calcio, cloruro de magnesio, potasio, yodo y manganeso. Esta sal pasa por un proceso de refinado y el producto final contiene exclusivamente cloruro de sodio (un 99%).
Interviene en la regulación de la cantidad de agua en el cuerpo, ayuda a mantener el pH alcalino de la sangre, beneficia a la transmisión de señales nerviosas y la contracción muscular.
Delta del Ebro