EXTRA DIA MUNDIAL DEL MEDI AMBIENT per Mar Muñiz

(adjuntamos el articulo de la publicación miércoles 5 de junio de 2019)

Con qué envases se rescata un ‘mundo plastificado’

Con bioplásticos, aluminio y papel, entre otros materiales, pueden fabricarse bolsas, pajitas y hasta cubiertos desechables más respetuosos con el medio ambiente

 

La sexta edición del Informe Mundial de Medioambiente de las Naciones Unidas, publicado el pasado marzo, constituye una más de las voces de alarma que claman contra el plástico y las consecuencias de su uso excesivo. Algunas de las cifras citadas en el estudio que desatan la guerra contra este material aluden a los ocho millones de toneladas de plástico que se arrojan cada año a los océanos y que representan el 75% de los desechos marinos.

La Unión Europea quiere poner freno al uso masivo de este material y, entre otras medidas, prohibirá en 2021 los artículos de plástico de un solo uso, como cubiertos, pajitas, platos, bastoncillos de algodón y envases de poliestireno, muy extendidos en los supermercados y en los restaurantes de comida rápida. También se verán afectados los productos de plástico oxodegradable, que se descomponen en partículas invisibles con aditivos que no desaparecen del todo.

Aunque habrá que esperar algunos años para comprobar el alcance real de esta guerra al plástico, existen industrias dispuestas a ofrecer soluciones alternativas que pasan por el papel, los envases metálicos, el plástico fabricado con materias primas renovables o, directamente, por la venta de productos a granel. «Algunos supermercados, como Carrefour, están promoviendo que los clientes lleven sus propios envases», afirma Elena Bulmer, profesora de EAE Business School.

Esta es, precisamente, la razón de ser de empresas como 4eco, una cadena con 40 tiendas que vende detergentes a granel y productos de limpieza ecológicos, y de Granel, dedicada a productos de alimentación. Judit Vidal e Iván Álvaro comenzaron este proyecto en Vic, en un momento difícil para el retail y, mucho más, para un concepto diferente de comercio. Desde 2011 hasta hoy  existen ya 23 tiendas y dos más que abrirán antes del verano. Son «el primer supermercado con residuo 0 de plástico de Europa», según Álvaro, y no descartan en el futuro abrir centrales en ciudades de Europa y América. En las tiendas Granel venden, sobre todo, frutos secos, cereales de desayuno, cereales de cocción, pastas, harinas y galletas artesanales, aunque insisten en que «prácticamente todo puede venderse a granel». Su perfil de cliente mayoritario es mujer de entre 30 y 40 años, con un alto nivel de conciencia ambiental. No obstante, también compran jóvenes con un gran sentido de la responsabilidad, personas mayores, singles que pueden planificar mejor sus compras, familias numerosas que se benefician de posibles descuentos en las tiendas, etc.».

«A día de hoy han contactado con nosotros más de 3.200 interesados en nuestro negocio de España, Francia, Alemania, México, EEUU, Argentina…», concluye su cofundador. Bulmer apunta que otro de los sectores que se verá beneficiado por el reemplazo de los plásticos de un solo uso lo forman empresas que producen plásticos biodegradables. «Los supermercados Lidl, por ejemplo, van a empezar a proveer a sus clientes sólo con bolsas biodegradables, aunque hay que resaltar que son un poco débiles y no aguantan tanto como las convencionales», puntualiza. Asobiocom es la Asociación Española de Plásticos Biodegradables Compostables. Los llamados bioplásticos pueden diferenciarse de los convencionales en cómo se degradan y, según los casos, en que proceden de fuentes renovables. Así, existen plásticos biodegradables en suelos o aguas, con aplicaciones en agricultura y ganadería, entre otros, y plásticos compostables.

Estos últimos se pueden gestionar junto a la basura orgánica y con ellos se hacen bolsas de basura, cápsulas de café, envases flexibles para verduras, vajillas monouso, etc. Desde Asobiocom apuntan que existen muchas investigaciones en curso que verán su fruto en un plazo inferior a cinco años: «Ya existen plásticos que provienen de la patata, de la caña de azúcar, del maíz… Y otros todavía en proceso que se obtienen del hueso del aguacate y de los desperdicios del tomate». Uno de los orígenes más sorprendentes son los desechos: «Se está trabajando en la obtención de biopolímeros a partir de basura orgánica, lo que abre muchas posibilidades en grandes mercados como Mercamadrid», concluyen.

Aunque «hay que preguntarse si cambiar el plástico por el papel llevará a otros problemas medioambientales, como la deforestación y la tala de los bosques», opina la profesora Bulmer, lo cierto es que esta industria ha invertido en innovación para ofrecer soluciones alternativas. Bajo la premisa de ser un material natural, renovable, reciclable y biodegradable, con papel se hacen pajitas, cápsulas de café 100% compostables, bandejas de comida para llevar, bolsas de supermercado, envoltorios para hamburguesas, separadores de fruta y hasta papel totalmente biodegradable para el acolchado agrícola, un recubrimiento que suele hacerse con plásticos.

Carlos Reinoso, director general de Aspapel (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón) atribuye al auge del consumo electrónico y a la conciencia medioambiental el crecimiento que ha experimentado esta industria: «Los papeles para cartón ondulado, el cartón estucado y otros papeles para envases y embalajes, como las bolsas o los sacos, suponen hoy el 62% de la producción de papel en España y el 65% del consumo de papel». En el 2000 suponían en su conjunto el 53% y el 46%, respectivamente.

«La creciente demanda de bioproductos supone para el sector papelero una clara oportunidad», afirma, y cifra en más de 1.500 millones de euros la inversión en innovación y renovación tecnológica de esta industria entre 2014 y 2018. Así, además de los productos más próximos al consumidor, investigan para fabricar circuitos electrónicos, aislantes de nanocelulosa, etc.

Las latas también representan una solución cada vez más utilizada para contener no sólo los tradicionales refrescos, sino también «cervezas artesanales y agua», según explica Juan Ramón Meléndez, director general de la Asociación de Latas de Bebidas. Uno de los argumentos sostenibles a su favor es la disminución del 31% de la huella de carbono de esta industria en Europa entre 2006 y 2016, gracias, sobre todo, a la reducción en el peso de las latas y al aumento en la tasa de reciclaje. «Además, son envases de un solo material, lo que las hace fáciles de recoger, separar y reciclar», añade.